El monstruo de las bolsas de plástico
Escrito por Ricardo Arana
Conciencia y acción*
Ricardo Arana**
Las y los chav@s del grupo Jóvenes Pro Justicia Ambiental iban en camino a una junta de planeación de Salvemos la Playa y veían bolsas de plástico volando o atoradas entre la maleza. Contaminando, pues. En la junta se planteó como un problema de contaminación en su comunidad, ubicada junto al Arroyo Alamar en la Colonia Chilpancingo de Tijuana y entonces nos dedicamos a investigar y reflexionar.
Conciencia: Nuestras pesquisas nos llevaron a calcular que, en promedio, cada mexicano que habita en ciudades utiliza aproximadamente 646 bolsas de plástico cada año.
A la par escuchamos la historia de Jorge, otro residente de la zona este del Arroyo Alamar. Jorge cocina desayunos sabatinos para niñ@s de su comunidad. “De vez en cuando nos toca sacrificar algún animalito para la comida”, nos dijo en una de esas juntas, “pero hay veces que cuando los limpiamos por dentro, traen bolsas de plástico entre las vísceras”. Jorge explicó que estas acumulaciones solamente las ha observado en rumiantes.
Todos habíamos visto videos y fotos de contaminación por plásticos impactando océanos o ecosistemas marinos como el Atolón de Midway, donde polluelos de albatros mueren por ingerir plásticos. Pero lo que Jorge nos contaba era más cercano. El plástico sube por la cadena alimenticia. Es decir: nos estamos comiendo eso que enviamos al mundo.
En verdad, yo le invito, lectora, lector, a que tome el reto de evitar el uso de plásticos. Parece que el comercio ha reducido el trato al cliente a obsequiar bolsas y hacer ofertas de celular. Nada nos cuesta recordar cómo era la vida antes y rescatar costumbres como llevar consigo bolsas no desechables o empacar con materiales reciclables o reutilizables.
Volviendo a las preocupaciones de los Jóvenes Pro Justicia Ambiental, decidimos reunir las 646 bolsas de plástico y hacer una botarga con ellas, inspirados en el trabajo de la Bag Monster, una organización hermana de la Plastic Pollution Coalition.
Aníbal Méndez, coordinador del grupo de jóvenes, fue la pieza clave para que las mujeres de la cooperativa Manos Creativas ayudaran a tejer la botarga. El resultado fue impresionante, tanto por el impacto visual que tiene tal cantidad de “bolsas del súper”, como por la manufactura del traje. (Curiosa cosa: la cooperativa se dedica a hacer bolsas de tela.) Pero también hay un factor digamos, emocional, por no llamarlo mágico: Dice la leyenda que cuando uno se pone el traje se convierte en El Monstruo de las Bolsas de Plástico, justo como el Doctor Jekill se convertía en el señor Hyde. Si usted se lo topa en las calles de Tijuana le rogamos tenga mucho cuidado y siga las instrucciones que le de, pues de lo contrario el monstruo suele hacer cosas muy dolorosas como decir la verdad e invitar a que cada quien tome su responsabilidad en el problema de la basura.
Acción: Para modificar las conductas contaminantes: La próxima vez que usted a) salga de casa sin su bolsa de mandado no desechable; b) esté a punto de recibir una bolsa de plástico que no necesite; o c) piense en tirar una bolsa en la calle o vea que alguien lo hace, le sugiero que piense en las vacas con plástico en los intestinos y en el temible Monstruo de las Bolsas de Plástico apareciéndose en nuestras vidas, subiendo por la cadena alimenticia de vuelta a la especie que lo arrojó a la tierra.
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**El autor es asesor en Tecnologías de la Información y Comunicación de Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental A.C.
*Columna publicada en Periódico Frontera, jueves 19 de mayo de 2011, pág. 6










































